Los probióticos son microorganismos vivos que cuando se administran en cantidades adecuadas confieren un beneficio a la salud del hospedero (es decir de quien lo consume).
Para que un microorganismo sea considerado probiótico, necesita tener estudios científicos que lo avalen, garantizar que resistan el efecto de nuestros ácidos estomacales y llegar viables al intestino.
Éstos microorganismos vivos destinados a mantener o mejorar las bacterias “buenas” (microbiota normal) del cuerpo, tienen muchas funciones y oportunidades para contribuir con nuestra salud.
Dentro de las enfermedades agudas: la diarrea, ya sea infecciosa o asociada a antibióticos, es la enfermedad en la que los probióticos tienen la más fuerte evidencia, siendo la asociación más estudiada.
Actualmente en el mercado hay dos tipos de probióticos levaduras y bacterias, hoy hablaremos de la levadura con mayor cantidad de estudios científicos:
Saccharomyces boulardii (un tipo de hongo), es uno de ellos; considerado natural porque proviene de la cáscara de lychee y del mangostán; alcanza su potencial máximo a los 37°, así que resiste sin problemas la temperatura al interior de nuestro cuerpo; asimismo, son resistentes a los ácidos gástricos y sales biliares del sistema digestivo y por ser un hongo es resistente a la acción de los antibióticos, por lo que puede consumirse al mismo tiempo que el tratamiento.
Pero…no todos los Saccharomyces boulardii, sino únicamente el CNCM I-745, es así que Saccharomyces boulardii CNCM I-745 está considerado el primer medicamento probiótico en el mundo, avalado por cientos de estudios y ensayos clínicos y farmacológicos. Por eso es importante revisar bien nombre y apellido del probiotico, eso es algo que en los próximos años, con el boom de los probioticos tendremos que revisar y tener en cuenta.
Un tema clave en la aceptación del mismo es su fácil preparación, por ejemplo Saccharomyces boulardii CNCM I-745 puede usarse para niños desde los 3 meses en adelante, viene con un agradable sabor tenue, que lo hace ser aceptado por el niño o niña, se puede mezclar con agua al tiempo o tibia, como mencioné lineas arriba, alcanza su potencial máximo a los 37°, que es la temperatura corporal, es decir usted puede prepararlo en un poco de agua tibia o en una leche tibia (incluso en el biberón) o en una papilla tibia; ya que es conocido que algunos niños no aceptan los jarabes, las dos ultimas opciones son las más prácticas para garantizar que cumpla el tratamiento.
La seguridad, fácil preparación, buena aceptación y efectividad de Saccharomyces boulardii CNCM I-745, están garantizadas en estudios clínicos, lo que permite que usted mama o papa tengan la confianza de tratar la diarrea de sus hijos e hijas de manera oportuna; recuerden que si lo usa dentro de las primeras 24 a 48 horas de iniciada la diarrea, su eficacia es mayor para acortar los síntomas y el tiempo de la diarrea.